Descubre una pequeña bodega familiar en Romaña. Prueba vinos artesanales y escucha la historia de un legado familiar que hoy continúan las nietas de los fundadores.
Descubre Tenuta Coromano, una pequeña bodega familiar enclavada en las ondulantes colinas de la Romaña, donde el vino, la familia y la tradición se entrelazan desde hace generaciones.
Tu experiencia comienza con la historia de nuestra familia. En la década de 1950, nuestro abuelo Francesco Coromano dejó Molise y convenció a toda su familia para que se trasladara a Romaña en busca de un nuevo futuro. Juntos, construyeron la finca que aún existe hoy en día. Más tarde, Francesco y su hermano Nicola se casaron con dos hermanas, Pasqualina y Maria, y sus familias crecieron juntas bajo el mismo techo, compartiendo el trabajo, las tradiciones y la vida cotidiana.
Hoy somos Alice y Giulia, primas y nietas de esos cuatro fundadores. Desde 2022, continuamos con este legado familiar, dedicando nuestro tiempo libre a preservar la bodega y a producir alrededor de 2500 botellas artesanales cada año.
Durante tu visita, disfrutarás de una cata guiada de nuestros vinos mientras aprendes sobre la historia de la finca, nuestros viñedos y nuestro enfoque de la elaboración de vino a pequeña escala. Dependiendo de la temporada y del tiempo, también podrás dar un breve paseo por los viñedos para descubrir el paisaje que da forma a nuestros vinos.
Escucharás las historias que hay detrás de etiquetas como Francesco, nuestro Sangiovese envejecido en barrica dedicado al abuelo que trajo a nuestra familia a Romaña, y Cardillo, nuestro Metodo Classico Dosaggio Zero Blanc de Noir elaborado con 100 % Sangiovese, que lleva el apellido original de nuestra familia en Molise.
Más que una cata de vinos, esta es una oportunidad para experimentar la auténtica hospitalidad de la Romaña, conocer a las personas que están detrás de los vinos y formar parte de una historia familiar que continúa hasta nuestros días.
Esperamos darte la bienvenida con una copa de vino, al igual que nuestro abuelo Francesco daba la bienvenida a todos los visitantes que entraban en la bodega.